El presbítero de la diócesis de Bilbao, José Agustín Maíz, está pasando unas semanas en Filipinas. Maiz fue misionero en dicho país durante varios años con la comunidad Acción Solidaria y ha acudido a celebrar el 30 aniversario de la fundación de Lihuk Panaghiusa, la ONG que Miguel Remírez, unas voluntarias filipinas y él mismo crearon.
La foto está sacada el 27 de septiembre. Ese día celebramos el 30 aniversario de la fundación de Lihuk Panaghiusa.
«LIHUK PANAGHIUSA, nació con la finalidad de poner en práctica el mensaje social y religioso del evangelio. Durante 30 años hemos tratado de responder de manera efectiva a la espiral de problemas que sufren los ocupantes ilegales de algunas zonas marginales de Cebú: desnutrición, desescolarización, desempleo, subempleo, condiciones de vivienda infrahumanas, saneamiento lamentable, prostitución…
Lihuk concede una importancia vital a la educación. La educación es el único recurso que pueden disponer las personas de las zonas marginales para abandonar la situación de pobreza en la que viven. jóvenes se han graduado en la universidad
Las becas cubren el coste de la escolarización del becad@: matrícula, uniforme, gastos para proyectos escolares, material escolar y transporte. Además, Lihuk busca educar íntegramente a la persona becada y a su familia. Por ello, esas becas cubren también gastos extraescolares como catequesis, convivencias, retiros, cursillos de valores cívicos, excursiones educativas y un campo de verano.
La foto está sacada en San Roque, una pequeña zona de casas de chabolas. Está cerca del centro de la ciudad. Para llegar allí hay que tomar un camino por el que pueden pasar los coches. En el centro del asentamiento se encuentra una capilla dedicada al santo y una plaza con una pequeña cancha de baloncesto. A su alrededor nace el bosque de chabolas con pequeñas callejuelas por las que sólo puede pasar una persona. Abundan los pequeños puestos de comida preparada y alimentos. La gente vive y trabaja en la calle. La mayor parte de la población vive en chabolas que pueden tener entre 10 y 15 metros cuadrados. No tienen cocina ni baños propios.
Conozco a las mujeres jóvenes de la foto desde hace 30 años, desde que eran niñas. Rica, está casa y tiene cuatro hijos. La segunda a mi izquierda tuvo una beca cuando era niña, incluso vivió un par de años en el albergue o refugio que tuvimos para niñas en situación de extrema pobreza o peligro de ser abusadas. Tiene siete hijos, uno de los cuales tiene una beca.
Es nuestra gente de Cebú.
Por las tardes visito a nuestros becados y becadas. Todas ellas viven en zonas como San Roque. Entro en sus casas, conversamos. Son visitas que llenan de sentido mi vida.
Lihuk tiene dos centros de desarrollo comunitario, lugares donde los becados y becadas y otros jóvenes pueden ir a estudiar, jugar al baloncesto y descansar. Uno de ellos está situado en la ciudad de Cebú, la capital de la isla; el otro, a unos 10 km al sur, en la ciudad de Talisay.
Como he dicho arriba, las becas se inscriben dentro de un proyecto educativo integra tanto para los y las becadas como para sus madres y padres. En concreto, formamos pequeñas comunidades donde se lee y actualiza el evangelio y nos formamos en temas de actualidad: salud, higiene, concienciación político-social. Los y las becadas se reúnen los domingos, el día en que están más libres. Las reuniones comienzan a las 9 de la mañana y acaban a las 12. Los y becadas más mayores comparten el almuerzo.
Jose Agustin Maiz



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