«Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación» (Mc 16,15) Inspirados e impulsados por el mandato de Jesús, hace 60 años un grupo de sacerdotes de nuestras diócesis unió sus destinos a los de miles de hermanas y hermanos en la hoy República Democrática del Congo.
Ese fue el motivo por el que unas 60 personas nos reunimos ayer tarde en el salón Bengo Leku de la parroquia de San Vicente de Bilbao, para escuchar el testimonio misionero de quienes compartieron la fe y muchos años de vida en las seis décadas de presencia misionera en el Congo. Nos acompañó el obispo de Bilbao, Joseba Segura.
Arturo Gómez, laico; Maribe Bengoetxea, Mercedaria misionera de Berriz; Rafa Sáez, José Luis Ormijana, y Trino Álvarez, presbíteros diocesanos, fueron compartiendo sus experiencias y vivencias, conducidos a través de las preguntas de Bego Kareaga, (directora de la revista Los Ríos y miembro del equipo de comunicación de la diócesis) , quien tuvo a su cargo la moderación y conducción del encuentro.

De izquierda a derecha: Rafa Sáez, Arturo Gómez, José Luis Ormijana, el obispo, Joseba Segura, Maribe Bengoetxea y Trino Álvarez
El grupo era variado en cuanto a los años de presencia o las tareas, pero ante la pregunta de por qué ser misioneros, coinciden en señalar que en las diócesis se respiraba un espíritu misionero. Un ambiente que se vivía desde el propio Seminario, donde se constituyó una academia de Misiones y frecuentemente escuchaban el testimonio de misioneros, que marcaron su opción por la Misión. Cuando les llegó el momento de la solicitud para ir a la Misión, la respuesta positiva emergió de manera natural y espontánea. Lo que no impedía desde luego, la aparición de muchas preguntas sobre el futuro que les esperaba.
Momento muy emotivo fue la lectura de la carta de Xabier Goicouria, que desde 1966 permanece allí, en la Misión. “No imaginé nunca alcanzar tanto, pero con esfuerzo, colaboración y la bendición de Dios, lo conseguimos. Hoy, 60 años después, puedo decir con orgullo que nuestra presencia ha transformado este país, ha dado esperanza a quienes antes estaban condenados al olvido y ha acercado a Dios a la gente. Misión cumplida”.
Corresponde a nosotros hoy, tomar el testigo. La dimensión misionera es consustancial a la fe cristiana. ¿Dónde está tu hermano? En cualquier lugar de la geografía mundial donde la Buena Nueva de Jesús de Nazaret no ha sido proclamada. Para que, con el mismo orgullo y satisfacción, podamos en algún momento repetir con Xabier, “nuestra misión está cumplida”

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