El 3 de febrero falleció el misionero Honorio Ruiz de Arcaute Iturrieta. Nacido en Zurbano (Álava), el 30 de diciembre de 1930, estudió en el Seminario de Vitoria y se ordenó como sacerdote diocesano el 11 de agosto de 1957.
A los dos años de ordenarse, en 1959, partió para las misiones de Angola, dentro del primer grupo de misioneros diocesanos que llegaban a ese país. Inaugurando, así, la primera misión diocesana vasca en África.
En la misión de Angola perteneció al “grupo del norte”, es decir, al que trabajaba en la diócesis de Malanje. En concreto, su tarea pastoral se centró en la población de Cuale, a una hora y media en coche de la ciudad de Malanje.
Heredero literario de Luis Alberdi, en África, Honorio publicó números libros, folletos y artículos. Con ellos conseguía transmitir el celo misionero y las aventuras y desventuras de los misioneros diocesanos, gracias a su ágil pluma y su estilo directo. De esta primera época misionera en Malanje, destacamos: “Entre los Kimbundos” (entresacado del diario de Honorio y de Luis Mari Pérez de Onraita), “Por tierras de Angola” (escrito junto con Raúl Ruiz de Asua) y por supuesto “Riesgos y satisfacciones de mi aventura en Angola” en la que, entre otras muchas historias, narra cómo mataron a un león que atemorizaba a la población de Cuale junto al seglar de Bizkaia, José Martín Arakistain.
En 1975, Honorio terminó su primera etapa misionera. Este año, la independencia de Angola y el comienzo de la guerra civil, junto con la expulsión del grupo de misioneros vasco de la Diócesis de Malanje, provocó que la mayor parte de los misioneros del grupo del Norte regresara a Euskadi.
En 1981 volvió de nuevo a Angola. Esta vez a la Diócesis de Luanda (capital del país), en concreto a la parroquia Nossa Senhora das Graças, del barrio de Precol, en el año 1981. No hay familia de ese barrio que no guarde un grato recuerdo del Padre Honorio. El paludismo y la delicada salud de Honorio, provocaron que regresara a Vitoria, enfermo, en diciembre del año 1989.
A partir de entonces, solo volvió a Angola de visita, pero siguió trabajando por las misiones de Angola, con todas sus fuerzas. A través de sus libros, charlas, artículos en la revista “Los Ríos” y en otras publicaciones. El tándem de Luis Mari Perez de Onraita (en Malanje) y Honorio Ruiz de Arcaute (en Vitoria), movilizaron hacia Angola numerosos medios, recursos, (contenedores, tractores…) y hasta vocaciones misioneras.
Tras su fallecimiento, la Archidiócesis de Luanda ha mandado una nota de condolencia expresando su apoyo a los misioneros diocesanos y a la familia de Honorio: “GRACIAS por tu dedicación, disponibilidad y pasión en la Evangelización de Angola. Sacerdote acogedor, amigo de los pobres y, de facto, un hombre de Angola y de África”.
La Delegación de Misiones de Vitoria, quiere agradecer también su colaboración en las celebraciones de Sembradores de Estrellas, en las que sabía transmitir el fervor misionero a los niños y niñas que después salían a la fría calle para poner una estrella a la gente a cambio de una sonrisa. Sonrisa que nunca se borró de su rostro y que fue su mejor seña de identidad.
En su cuarto de la residencia, que bien podría ser un museo, deja un legado escrito y fotográfico único de la misión diocesana de Angola. Una historia misionera que supo transmitir como nadie. Goian bego!
Delegación de Misiones de Vitoria
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