El domingo día 30 de enero, el misionero seglar alavés, Peli Romarategi, completó la edad de 100 años de vida. Para conmemorarlo, el Seminario Diocesano de Vitoria abrió sus puertas a familiares y amigos de Peli. Primero se celebró una eucaristía presidida por el obispo de Vitoria, D. Juan Carlos Elizalde, en la que también participó el obispo de Bilbao, D. Joseba Segura.
Elizalde destacó en su homilía cuatro figuras, que a su juicio podían encontrarse en Peli Romarategui: La de Profeta, porque “Peli ha compartido el camino de la profecía con sus compañeros misioneros y sus obras son expresión de las mismas”. Pero el mundo necesita también de “Cantores”, optimistas del evangelio que animan a la comunidad. También se precisan “Médicos”, el carisma de la sanación, porque el enfermo no está para cánticos y profecías, necesita primero sanar; y Peli ha sido cantor y médico porque allí donde ha estado ha sido bálsamo para los demás; Y por último el servicio de la Autoridad, “alguien tiene que coordinar y encauzar el diálogo, y Peli ha servido con autoridad en la parcela que le correspondía. Peli ha tenido una vida fecunda, dijo Elizalde, y la armonía de la vida tiene mucho que ver con las redes de relaciones humanas que se cultiven.
Al finalizar la misa se le hizo obsequio de una makila y una txapela conmemorativa, dos señas de identidad del pueblo vasco al que tanto ama sin dejar de amar a otros pueblos.
Tras el aurresku de honor en las escaleras centrales del Seminario la fiesta concluyó con un acto en el que intervinieron varias personas, entre ellas monseñor Joseba Segura, quien dijo:
Entras en la Iglesia de Urkiola y la pared tras el altar, nunca pensada en el diseño original, es la que da carácter al conjunto. Así sucede en muchos proyectos humanos.
En ella destacan a primera vista dos vitrales: la explosión en rojo del big-ban de los Cañada y la imagen superior del Espíritu con alas desplegadas de Gabriel Ramos Uranga. Pero lo grande, lo realmente llamativo es el mosaico realizado por Peli según diseño de Jose Mari Muñoz, que cubre gran parte de esa enorme pared.
850.000 teselas, casi nada, componen el gran fresco del existir en cambio estacional, reflejando el bello entorno natural que es Urkiola, un pequeño micro paraiso que condensa la creación bella que se nos ha dado.
El propio Peli, agradeció las muestras de cariño recibidas «quiero agradecer –dijo Peli– vuestra presencia y amistad al celebrarse mis 100 años de vida. Esta ciudad de Vitoria-Gasteiz me vio nacer, aquí viví mi infancia y juventud, trabajé en carpintería Aguirre y amé nuestra tierra vasca. Guiado por el espíritu misionero, di el salto a Ecuador y allí, durante 30 años, me sentí querido y arropado por el Grupo Misionero Vasco. Allí desarrollé mi obra como artesano, embelleciendo las iglesias y lugares donde vivíamos».
Prosiguió recordando su regreso al País Vasco, «llegué a Urkiola, mítico lugar donde llevé a cabo trabajos en la Basílica que han quedado prendidos en mi corazón. He regresado a Gasteiz y estoy viviendo en la residencia sacerdotal Joaquín Goikoetxeaundía. Y siempre me he sentido muy querido y arropado por mi familia. Quiero enviar en este momento mi eskerrik asko, mi agradecimiento a todas las personas que me han ayudado a vivir y servir a nuestra sociedad, desde los más pobres. Ecuador ta Urkiola, Sendia, nire Egotetxea, DENOI MILA ESKER AUNITZ, bihotz biotzetik, zuen bideko laguna onhartu ninduzutelako».
La jornada terminó con agradecimientos, felicitaciones y saludos llegados desde el Ecuador, desde la familia, desde Urkiola… Y con canciones de aquí y de allá. Toda una fiesta. Y es que la ocasión no merecía menos. 100 años no se cumplen todos los días y cuando se condensan en una vida tan llena como la que tiene Peli Romarategi, todo lo que se haga para homenajearlo, será poco. Zorionak Peli!!!

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