En este domingo de Pascua de Resurrección, compartimos una reflexión escrita por Floren Ulibarri sobre el lema de la campaña de Misiones Diocesanas 2020: «La Misión es vida; Misioa bizia da». Fue escrita mucho tiempo antes del inicio de lo que estamos viendo hoy. Compartimos este CANTO A LA VIDA.
LA MISIÓN ES VIDA: GRATITUD RESPONSABLE
Sí, la misión es vida. Y por eso creo que la gratitud responsable ante la vida pertenece a la entraña de las personas, sobre todo a la de quienes nos sentimos missi (enviados) y euntes (los que van) a la vez. Misionar hoy tiene mucho que ver con…
Admirar la vida como bien y don, compartir sus logros en cualquier dimensión y rincón con satisfacción. Admirarnos y alegrarnos, escucharla y aprender de ella, permanecer abiertas para conocerla mejor…
Agradecer la vida y cada nuevo descubrimiento que nos ayude a vivir mejor. Dar gracias por la ciencia, la técnica, las artes… Dar gracias por la naturaleza y la realidad que nos desborda…Dar gracias por el Misterio que nos sobrecoge y desborda…
Mejorar la vida porque somos responsables de ella. Apoyar la investigación científica que contribuye a que la realidad dé lo mejor de sí; y si fuere necesario, intervenir, garantizar su cuidado y hasta transformarla; y también, evangelizarla… para que muestre todo su esplendor.
Curar la vida, sobre todo, la vida humana, y aprovechar las posibilidades terapéuticas de cada nuevo hallazgo y descubrimiento para todas las personas. Sacar el mejor partido de nuestra sabiduría y conocimiento, de los recursos biológicos, científicos y médicos…
Proteger la vida frente a cualquier desviación y manipulación, en el uso de tales descubrimientos, que pudiera poner en peligro el bien común, la armonía del conjunto de la creación o la mínima y más débil expresión de vida dentro y fuera de nosotras…
Compartir la vida que portamos y que se nos ha dado gratis; regalarla, sembrarla para que fructifique en otras y en nosotras mismas. Compartir su espíritu esperanzado, su palabra viva e histórica, su buena noticia encarnada…
Ser vida, aquí y ahora, para toda persona cercana o lejana, en búsqueda o perdida, creyente o sin horizonte; ser vida desde nuestra fe y religiosidad, desde la humanización, desde los avances científicos y tecnológicos, desde nuestros paradigmas, desde nuestras visiones e interpretaciones…
Es cierto que, a pesar de los muchos caminos recorridos, triunfos y fracasos, al final importa poco en qué nos convirtamos, pues estamos en el regazo de Dios. Pero cada una de nosotras, paso a paso, día a día, sueño a sueño, encuentro a encuentro, diálogo a diálogo… da sentido a la vida de quienes nos acompañan y rozan, estén cerca o lejos, y recrea la fraternidad… ¡Eso es lo que importa! ¡Eso es gustar y anunciar que NUESTRA MISIÓN ES VIDA.

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