Tercera y última entrega sobre la situación por la que pasa Euador en la actualidad. Tras los testimonios ya publicados de Beatriz García, Bachita, misionera del instituto Misionero Secular IMS ecuatoriana, que está en Ricarte, Los Ríos y de mujer indígena, publicamos ahora el de Juan Ignacio Vara, presbítero de la Diócesis de Bilbao, misionero en Ecuador durante 40 años y gran conocedor de la realidad ecuatoriana y latinoamericana.
Un dolor que no remite
Si duele siempre el dolor de los aporreados por la vida, duelen más los muertos, las injusticias y el descalabro que imperan en aquellas sociedades en que uno se ha hecho persona durante años… Es lo que ahora sentiremos muchos, ante la situación de casi toda la América Latina y, más en concreto, de Ecuador.
La gente amiga que uno tiene allí informa desde su particular punto de vista y, en el caso de Internet y los medios, desde el interés de la agencia o de los dueños de los mismos. Empeora la percepción de la realidad esa torrentera de noticias que llega en las redes sociales, en las que uno puede encontrar, desde diabolización de los indígenas y sus dirigentes, afirmaciones cuasidogmáticas sobre el o los causantes de todo este zafarrancho en Nuestramérica… hasta reportajes que dicen que el papa Francisco protege a estos malos y acepta que tengan cuentas con mucho dinero en el IOR vaticano.
¿Qué puede haber de común entre los indígenas paralizando Quito, las masas urbanas adueñadas de las calles de Santiago de Chile, los ciudadanos bolivianos que protestan por todo el país? Si a esto unimos lo ya conocido de Venezuela –que dejó de ser noticia-, lo de Haití, que ni siquiera es noticia, las marchas en Nicaragua y la catástrofe de un gobierno como el mexicano, que tiene que ceder ante el ejército de los narcos… pues nos queda temblar y rezar, sabiendo que todo esto es algo que sucede porque hay seres humanos que toman decisiones que afectan a otros seres humanos y que, cuando las toman, piensan desde sus intereses o “desde su circunstancia”, por decirlo más bonito. Pasan gobernantes de diverso color, elecciones generales… para volver a lo mismo. ¿Cuánto tiempo hace que los chilenos votaron por quien ahora quieren botar y cuánto desde que Lenin Moreno es presidente de Ecuador por elección popular?
Que haya quienes aprovechen el descontento de grandes sectores de la población para desestabilizar gobiernos, es historia conocida y a nadie debiera extrañar, porque, desde hace muchísimos años, a los pueblos latinoamericanos se los ha manejado emotivamente y se ha hecho muy poco para que desarrollen su pensamiento y capacidad críticas. Con un sistema educativo que no alcanza a las mayorías y un sistema judicial en el que muy pocos creen, siempre han sido los que manejan los hilos de los diversos poderes quienes se han adueñado del tablado de las marionetas.
Hasta que la gente estalla, porque, lo que la Constitución de su país dice que son sus ciudadanos, para la mayoría se queda en el papel. Cierto es que los indios ecuatorianos tienen su Pachakutik y su Conaie, pero la mayoría de ellos siguen estando bastante parecido a como estaban en 1963, cuando ellos y yo teníamos el mismo tipo de documento de identidad, forrado en plástico amarillo, porque no éramos ciudadanos. Comenzaron a serlo cuando Jaime Roldós ganó las alecciones, tras de los años de gobiernos militares. Y, si la situación de los indios amazónicos ha evolucionado a mejor, ha sido, más que nada, por el trabajo de las iglesias misioneras en la zona. Aquello que Alejandro Labaka comenzó y soñó ha ido adelante… porque ahí sí, las personas como tales y el evangelio han sido el punto de partida y el horizonte hacia el que se sigue navegando.
Ayer ha habido elecciones en Argentina, que también ha bailado durante años esta danza mortal del zafarrancho. Así que no se trata solo de países calificados como pobres. Chile y Argentina no lo son. Pero el virus lo tienen adentro, como los que sí son. ¿Será crónico en esta Latinoamérica del dolor que nos ha dado premios Nobel de Literatura, canciones que, en algún tiempo, removieron nuestras tranquilidades… y una teología, denostada por muchos en la iglesia más o menos oficial, que nos volvió a llevar de la mano hacia las ovejas del rebaño del padre Dios?
A ese continente, situado entre los fuegos de quienes pretender repartirse el mundo, líbralo, Padre Dios, de quienes solo hacen estadísticas para bautizar la injusticia que llevan en las venas del sistema.
Percepción muy clara y atinente de nuestra realidad. Del texto me permito sugerir se realice corrección del pequeño equívoco en torno a Roldós, pues no sería León sino Jaime, a quien correspondería la referencia.
Ahora lo solucionamos, gracias por la información