Queridos amigos y familia
Como todos los años llega este mes de octubre, que ya está para finalizar con la jornada mundial de las misiones que este año cumple 100 años. Aquí en la parroquia durante este mes de octubre hemos tenido diferentes actividades con respecto a sensibilizar a las personas sobre la importancia de la misión y, en nuestro caso, como Misioneros Javerianos con el carisma de llevar la Buena Noticia hasta los confines de la tierra, fuera de nuestro lugar de origen, y viviendo esa opción durante toda la vida.
Atrás ha quedado el susto que nos dio el terremoto el 10 de agosto en diferentes lugares de Colombia que causó graves destrozos en ciudades como Cali, Pereira, y departamentos o regiones como el Chocó o el eje cafetero, y lo más trágico la pérdida de vidas humanas, desaparecidos, y ahora a reconstruir parte del país.
Desde el primer momento, la solidaridad ha sido grande desde todo el mundo, las informaciones que nos llegaban al principio, un poco confusas, era que las personas habían salido a la calle para ayudar en lo que podían con las manos y las uñas intentando sacar a los que habían quedado sepultados.
De Cali, nos informaron los compañeros que las personas del distrito de Aguablanca fueron a acompañar a los damnificados; se volvió a recordar lo que hace años se vivió cuando el distrito de Aguablanca comenzaba a existir y las personas pudientes de Cali fueron a ayudar a levantar las casas, a llevarles mercados y material escolar a los habitantes que estaban llegando a poblar en medio de la pobreza, con el terremoto ha sido al revés los pobres de Aguablanca fueron a socorrer a los habitantes de Cali con un poder económico bastante alto, que fueron afectados por el terremoto.
Con el terremoto se volvió a crear e trabajo comunitario, todos eran necesarios en ese momento: los voluntarios que estaban dispuestos a pasar la noche con los damnificados, las mujeres que prepararon el café, y realizaban la olla comunitaria para dar desayunos y comidas a todos los que estaban colaborando, el equipo de psicólogos que acompañaban a las familias que habían perdido un ser querido y todo eso y más , como siempre se ha caracterizado a los colombianos, desde el corazón y la solidaridad.
Nosotros, desde Bogotá, que también sentimos el terremoto, enseguida nos pusimos en contacto con Monseñor Wiston Mosquera obispo de Quibdó y con la solidaridad de la gente de la parroquia nos organizamos para llevarles junto con las parroquias de la diócesis alimentos no perecederos, elementos de higiene, material de construcción… y llenamos un camión que se dirigió al Chocó con todo lo que se había recogido
Agradezco también a todas las personas que desde su cariño y fraternidad, más allá de Colombia, se han solidarizado aportando su contribución desde la distancia con este maravilloso país.
Gracias de corazón- Eskerrik asko biotz-biotzetik
Todavía queda mucho por hacer…
La situación actual es que, junto al terremoto, la violencia ha vuelto a resurgir después de 10 años, que se firmó el acuerdo de paz entre el ejército y un grupo armado, y el conflicto armado ha vuelto a crear desplazados, incluso a los pocos días de ocurrir el terremoto. La población civil que está sufriendo y gritando que no les pongan en medio del enfrentamiento y se necesita un diálogo auténtico más allá de las armas y de la confrontación de la guerra.
Que este día de la misión nos lleve a todos a seguir proclamando la Buena Noticia de Jesús por todo el mundo, esa es nuestra tarea y misión desde Colombia.
FELIZ DÍA DE LA MISIÓN: UNIDOS EN CRISTO-UNIDOS EN LA MISIÓN – BAT KISTOGAN, BAT MISIOAN
IÑAKI LARREA MUGIKA
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